26 abril 2009

El Cazador De Tesoros

Erase una vez un famoso cazador de tesoros, el más famoso del reino. En cualquier lugar de los siete mares eran conocidas sus artes para descubrir los mayores tesoros que la humanidad escondía. Alabado por los humildes y temido por los piratas, era el único capaz de encontrar un tesoro allá a donde dirigiera sus pasos.

Sus métodos eran complejos y un tanto extraños, pero eficientes. Su estrategia: saberlo todo del tesoro. Una vez conocida la existencia de un tesoro lo estudiaba, lo indagaba, se familiarizaba, intentaba conocerlo tanto que hasta su padre podría haber sido.

Sin embargo este buscador de tesoros tenía una desdicha. Algo que hacía que, a pesar de ser el mejor en su profesión, jamás pudiera triunfar. Y es que su afectiva manera de ser le calaba hondo y tras las largas horas de estudio del tesoro y aun habiendo descubierto su paradero se sentía incapaz de violar su secreto. Jamás pudo remover un tesoro ni de descubrir a quien lo escondió, a pesar de saberlo todo sobre él.

El sueño de nuestro cazador era que: algún día, un tesoro fuera capaz de captar su atención hasta tal punto que este le llamara. Entonces sabría que su larga búsqueda no había sido en vano. Lástima que los tesoros no llaman y nuestro amigo siempre esperara.

Esperando lo que nunca llegara.